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Retratos acuariofilos - Betta simorum, por Albert Querol

Retratos acuariofilos - Betta simorum, por Albert Querol

 

BETTA SIMORUM 

 

Como me enseñaron desde pequeño, toda buena historia necesita una introducción que esté a la altura de lo que viene después. Y este proyecto no podía empezar de otra forma.

Quiero invitarte a acompañarme en la creación de un acuario de biotopo inspirado en uno de los hábitats naturales de Betta simorum, probablemente el mayor constructor de nidos de burbujas del género Betta descrito hasta la fecha.

Pero antes de hablar del acuario, del hábitat o de la especie, creo que merece la pena explicar cómo llegué hasta aquí.

Me llamo Albert y, en realidad, mi afición por la acuariofilia comenzó mucho antes de que pudiera recordarlo. Mis padres todavía cuentan, más de treinta años después, cómo, con apenas un año de edad, me quedaba completamente absorto frente al acuario de cien litros que mi padre tenía en el salón. Era un acuario comunitario, de esos tan habituales hace décadas, donde convivían peces procedentes de distintos rincones del mundo. Hoy sé que distaba mucho de ser un biotopo, pero para aquel niño fue la puerta de entrada a un universo fascinante.

Con doce años aquel acuario dejó de ser «el acuario de casa» para convertirse en mi primer acuario. Empecé criando discos, aunque apenas un par de años después decidí embarcarme en un proyecto mucho más ambicioso. Invertí todos mis ahorros en montar un acuario marino, sin abandonar nunca el agua dulce.

Mi habitación terminó convirtiéndose en un pequeño laboratorio natural. Entre acuarios convivían tarántulas, serpientes, escorpiones y todo tipo de animales que alimentaban una curiosidad que no dejaba de crecer. Llegué a mantener más de ocho acuarios funcionando al mismo tiempo, cada uno con un objetivo diferente.

Fue precisamente durante aquella etapa cuando conocí a Àngel Cánovas, quien acabaría convirtiéndose en uno de mis grandes referentes dentro de la acuariofilia. Gracias a él descubrí el apasionante mundo de los bettas salvajes, justo en el momento en que las primeras especies comenzaban a llegar a España.

Mis primeras parejas fueron Betta albimarginata y Betta macrostoma. Con los albimarginata conseguí reproducir varias generaciones, cuyos descendientes terminaron repartidos entre numerosos aficionados de Barcelona. Aquella experiencia cambió por completo mi manera de entender la acuariofilia. Dejé de interesarme únicamente por mantener peces para empezar a comprender los ecosistemas que les daban vida.

Sin darme cuenta, mi padre había mezclado un niño con un acuario... y el resultado fue un adolescente incapaz de dejar de hacerse preguntas sobre la naturaleza.

A los dieciocho años inicié mis estudios de Biología, especializándome posteriormente en ecosistemas y cultivos acuáticos. Con el paso de los años mi vida profesional tomó el camino de la enseñanza de las ciencias biológicas, aunque nunca me alejé de la acuariofilia. Durante muchos años trabajé dentro del sector y tuve la oportunidad de impartir charlas y colaborar con diferentes asociaciones y grupos de aficionados.

Toda esa experiencia, acumulada durante más de tres décadas, es la que da sentido al proyecto que vas a ver a continuación.

PRESENTACIÓN DEL PROYECTO

El acuario que acompaña este artículo nace con un objetivo muy concreto: reproducir con la mayor fidelidad posible uno de los hábitats donde vive Betta simorum, concretamente una turbera (peat swamp) asociada al río Batang Hari, a su paso por la región de Jambi, en la isla indonesia de Sumatra.

Aunque durante años fue considerada una variante de Betta bellica, no fue hasta 1996, tras la revisión taxonómica realizada por Tan y Ng, cuando Betta simorum fue reconocida oficialmente como una especie independiente.

Podemos afirmar que se trata del mayor constructor de nidos de burbujas conocido dentro del género Betta. Ese detalle, unido a la espectacularidad del hábitat donde vive, fue el motivo que terminó de convencerme para convertirla en la protagonista de este proyecto.

Los machos suelen alcanzar entre 8 y 9 centímetros de longitud total. Sin embargo, el ejemplar que mantengo supera ampliamente esas medidas y alcanza aproximadamente 12,5 centímetros. La hembra, por el contrario, presenta un tamaño mucho más contenido y apenas supera los 8 centímetros.

Precisamente ese marcado dimorfismo, unido a su comportamiento, su elegancia y el extraordinario entorno donde habita, convierten a Betta simorum en una de las especies más fascinantes que pueden mantenerse en un auténtico acuario de biotopo.

 

Betta simorum, ejemplar macho.

 

OBJETIVOS DEL PROYECTO

El objetivo principal de este proyecto es observar el comportamiento de una pareja de Betta simorum en unas condiciones lo más próximas posible a las de su hábitat natural, recreando con fidelidad una turbera tropical de Sumatra y permitiendo que la especie exprese su comportamiento de forma completamente natural.

Más allá de la simple reproducción de un paisaje, el propósito es estudiar cómo interactúan los peces con el entorno, cómo utilizan los refugios, cuál es su comportamiento territorial y cómo evoluciona la pareja a lo largo del tiempo dentro de un ecosistema estable.

Quise añadir un reto adicional al montaje incorporando una segunda especie que comparte hábitat con Betta simorum en estado salvaje.

La elección recayó sobre Betta coccina, una de las especies más emblemáticas de las turberas del sudeste asiático y, probablemente, una de las menos habituales en acuarios de biotopo.

Para este proyecto se mantiene un pequeño grupo formado por dos machos y tres hembras, procedentes de la misma localidad de captura que la pareja de Betta simorum.

La diferencia de tamaño entre ambas especies convierte este montaje en un interesante escenario de observación. Mientras que un macho adulto de Betta simorum puede superar fácilmente los doce centímetros de longitud, Betta coccina apenas alcanza una fracción de ese tamaño.

Precisamente esa diferencia hace especialmente interesante analizar cómo ambas especies comparten el espacio, cómo distribuyen sus territorios y qué estrategias desarrollan para convivir dentro de un entorno controlado que reproduce las condiciones de la naturaleza.

FICHA BIOLÓGICA

Nombre científico

Betta simorum (Tan & Ng, 1996)

Nombre común

Luchador de Simor.

Familia

Osphronemidae

Distribución

Isla de Sumatra, principalmente en la provincia de Jambi, con registros adicionales en la provincia indonesia de Kalimantan Barat, en Borneo.

Tamaño adulto

Entre 8 y 9 centímetros, aunque algunos machos excepcionales pueden superar ampliamente estas dimensiones.

Esperanza de vida

Entre 3 y 5 años, siguiendo la media observada para la mayoría de especies del género Betta mantenidas en condiciones óptimas.

Parámetros recomendados

Temperatura: 25–28 °C

pH: 3.0–6.0

KH: 1–5 dKH

Alimentación

En la naturaleza se alimenta principalmente de pequeños invertebrados acuáticos y terrestres, mostrando una clara preferencia por las ninfas de odonatos y otros insectos que captura incluso mediante pequeños saltos fuera del agua.

En acuario acepta sin dificultad alimento vivo, congelado y alimentos comerciales de alta calidad, siempre que predominen ingredientes ricos en proteínas de origen animal.

Comportamiento

Se trata de una especie generalmente tranquila para el tamaño que alcanza. Aunque durante la reproducción muestra un marcado comportamiento territorial, fuera de esta época puede convivir con especies igualmente pacíficas.

Existen experiencias satisfactorias manteniendo un macho junto a varias hembras en acuarios de grandes dimensiones y con abundantes refugios.

Compatibilidad

Es recomendable mantenerlo en un acuario específico o acompañado únicamente por especies de comportamiento tranquilo, especialmente pequeños ciprínidos o anabántidos que compartan condiciones ambientales similares.

Estado de conservación

Actualmente la especie está catalogada como Vulnerable (VU), lo que pone de manifiesto la importancia de conservar tanto sus poblaciones naturales como los ecosistemas donde habita.

EL HÁBITAT NATURAL

Todo el proyecto gira alrededor de la recreación de una de las turberas asociadas al río Batang Hari, el curso fluvial más largo de Sumatra, con una longitud cercana a los 600 kilómetros.

A lo largo de su recorrido domina un clima típicamente ecuatorial, caracterizado por temperaturas extraordinariamente estables durante todo el año. Resulta llamativo comprobar que las diferencias térmicas entre el día y la noche son mucho más acusadas que las variaciones estacionales.

El climograma correspondiente a la ciudad de Jambi refleja perfectamente esta situación, manteniendo temperaturas medias mensuales comprendidas entre los 25 y los 30 °C durante todo el año.

Las precipitaciones también presentan un comportamiento muy diferente al que solemos asociar con una estación seca.

La proximidad al ecuador provoca lluvias prácticamente continuas, de modo que incluso durante el periodo considerado más seco la cantidad de precipitación sigue siendo elevada, comparable a la de un otoño lluvioso en muchas ciudades del litoral mediterráneo.

Este régimen hídrico constante es el responsable de mantener inundadas las turberas durante gran parte del año y de generar las condiciones químicas tan particulares que caracterizan el hábitat de Betta simorum: aguas oscuras, extremadamente blandas, ácidas y ricas en compuestos húmicos procedentes de la descomposición continua de hojas, ramas y raíces.





Climograma de 2024 en la ciudad de Jambi, Sumatra (Fuente: Climate Data)



 Climograma de 2024 de la ciudad de Barcelona, España (Fuente: Climate Data).

 

CONSERVACIÓN DEL HÁBITAT

En cuanto al hábitat de la especie, se ve alterado por la actividad antrópica, principalmente por dos factores:

La propia contaminación del agua

La actividad humana afecta en todos los sentidos, pero quizás la filtración de aguas residuales ricas en nitrógeno y fósforo inorgánico (eutrofización), así como el uso de pesticidas, constituyen una de las principales causas de contaminación de las aguas continentales en todo el planeta.

La destrucción del hábitat para el cultivo extensivo de palma (Elaeis guineensis)

El establecimiento de monocultivos genera una serie de problemas ecológicos como la pérdida de biodiversidad, una mayor propagación de enfermedades específicas del cultivo, alteraciones profundas en la estructura del suelo y, por extensión, cambios en el cauce de ríos y arroyos.

Aunque pueda no parecerlo, todo está conectado.

Como en un efecto mariposa, un cambio pequeño puede desencadenar consecuencias amplificadas en el ecosistema. Siempre explico a mis alumnos que un ecosistema funciona como un coche: hay piezas más importantes que otras, pero incluso algo aparentemente menor, como una ventana que no cierra bien, puede afectar al consumo de combustible por pérdida de aerodinámica.

En la naturaleza ocurre exactamente lo mismo. Una alteración en cualquiera de sus "piezas" puede traducirse en una pérdida de biodiversidad o, en términos más inmediatos para nuestra sociedad, en importantes impactos económicos.

Como ya se ha comentado anteriormente, Sumatra no experimenta una estación seca real; las lluvias disminuyen durante algunos meses, pero siguen estando presentes a lo largo de todo el año. Sin embargo, la actividad humana ha provocado una fuerte fragmentación del hábitat, afectando directamente a la diversidad genética de las poblaciones que permanecen aisladas.

Este fenómeno ocurre tanto en ecosistemas terrestres como acuáticos. La modificación del cauce de ríos y arroyos puede impedir que las especies se desplacen de una zona a otra. Con el paso del tiempo, estas poblaciones aisladas pierden diversidad genética, un aspecto fundamental para garantizar la resiliencia y supervivencia de las especies.

Y aunque esta explicación pueda parecer sencilla, en realidad el problema es mucho más complejo y depende de numerosos factores que interactúan constantemente entre sí.

LAS TURBERAS

Para comprender el entorno natural que pretendemos recrear es fundamental detenernos un momento en el concepto de turbera, ya que este ecosistema constituye la base sobre la que se desarrolla la biología de Betta simorum y de muchas otras especies del sudeste asiático.

Una turbera es un tipo de humedal caracterizado por la acumulación de materia orgánica parcialmente descompuesta, conocida como turba. Este material se forma cuando las plantas mueren y quedan depositadas en un ambiente permanentemente saturado de agua, ácido y extremadamente pobre en oxígeno debido al escaso movimiento del agua.

En estas condiciones, los microorganismos son incapaces de descomponer completamente la materia vegetal, que se acumula lentamente durante cientos o incluso miles de años.

Las turberas tropicales presentan una serie de características muy particulares:

  • Aguas muy oscuras, teñidas de tonos ámbar o casi negros debido a los taninos liberados por hojas, raíces y ramas en descomposición.

  • Un pH marcadamente ácido, que con frecuencia se sitúa por debajo de 5.

  • Una extrema pobreza en nutrientes, limitando el desarrollo de muchas plantas acuáticas y favoreciendo comunidades altamente especializadas.

  • Una gran estabilidad térmica, proporcionada por el clima tropical húmedo y la densa cobertura vegetal.

Estos ambientes, que pueden parecer hostiles para la mayoría de peces, constituyen el hogar perfecto para especies adaptadas a estas condiciones, como numerosos anabántidos capaces de respirar aire atmosférico gracias a su órgano laberíntico.

Su fisiología, comportamiento y estrategias reproductivas han evolucionado para desenvolverse en aguas oscuras, con escasa corriente, abundante hojarasca y multitud de refugios formados por raíces y troncos sumergidos.

Por desgracia, las turberas también figuran entre los ecosistemas más amenazados del planeta. Su destrucción para la expansión agrícola —especialmente destinada al cultivo de palma aceitera— libera enormes cantidades de carbono almacenado durante siglos, altera completamente el régimen hídrico y destruye el hábitat de especies altamente especializadas que no pueden sobrevivir fuera de estos ambientes.

FAUNA ÍCTICA ASOCIADA

Según Tan & Kottelat (2009), las turberas de la cuenca del Batang Hari albergan principalmente pequeños ciprínidos, silúridos enanos y diversos anabántidos perfectamente adaptados a ambientes con escasa concentración de oxígeno disuelto.

A continuación se presentan algunas de las especies más representativas de estos ecosistemas:

Pectenocypris micromysticetus

Un pequeño ciprínido especializado en aguas extremadamente ácidas y con escasa corriente. Es una especie endémica de la cuenca del Batang Hari. Su cuerpo semitransparente y su reducido tamaño le permiten pasar prácticamente desapercibido en las aguas oscuras de la turbera.

Rasbora einthovenii

Habitual en ambientes de aguas negras y zonas pantanosas. Su elevada tolerancia a pH muy bajos la convierte en una de las especies más representativas de estos sistemas.

Hyalobagrus flavus

Un silúrido miniatura que vive en aguas tranquilas y oscuras. Su comportamiento discreto y su preferencia por refugiarse entre raíces sumergidas encajan perfectamente con el paisaje típico de una turbera tropical.

Pangio semicincta y otras especies del género Pangio

Varias especies de este género habitan las turberas, permaneciendo parcialmente enterradas entre el sustrato blando y la hojarasca. Su cuerpo alargado les permite desplazarse fácilmente entre raíces y capas de materia orgánica en descomposición.

Betta simorum

La especie protagonista de este proyecto. Un anabántido altamente especializado en aguas con muy bajo contenido de oxígeno, donde construye sus característicos nidos de burbujas bajo raíces, ramas y vegetación flotante.

Betta coccina

Otro de los grandes representantes de las turberas del sudeste asiático. Su intensa coloración roja constituye una sorprendente adaptación visual a un entorno donde la luz apenas consigue penetrar. Comparte localidad con Betta simorum dentro de la cuenca del río Batang Hari.

FLORA ASOCIADA

Según Supiandi y Furukawa (1986), las turberas del tramo inferior del Batang Hari presentan una vegetación dominada por árboles capaces de prosperar en suelos permanentemente encharcados, muy ácidos y extremadamente pobres en nutrientes.

Entre las especies más representativas aparece Gonystylus bancanus, un árbol característico de las turberas del sudeste asiático. Su presencia suele indicar zonas donde la acumulación de turba es profunda y el drenaje casi inexistente.

Otra especie habitual es Koompassia malaccensis y Calophyllum lowii, ambos capaces de tolerar tanto la hipoxia (baja concentración de oxígeno) y acidez del terreno como las inundaciones prolongadas que caracterizan estos bosques.

Bajo el estrato arbustivo se desarrolla un sotobosque sorprendentemente diverso, dominado por helechos y otras plantas esciófilas (adaptadas a la luz indirecta, en este caso filtrada por los árboles de la selva) que dependen de la humedad constante. La escasa luz que penetra hasta el suelo favorece especies de crecimiento lento pero muy eficaces a la hora de aprovechar la más mínima cantidad de nutrientes disponibles.

Por otro lado, si nos centramos en especies riparias, en los arroyos asociados a estas turberas se han descrito especies palustres del género Cryptocoryne, como el híbrido Cryptocoryne × jambiensis y la variedad Cryptocoryne cordata var. diderici (Wongso et al., 2019), así como las cosmopolitas del mundo acuático Ceratophyllum demersum y Lemna minor.

FICHA TÉCNICA DEL PROYECTO

ACUARIO

Este proyecto se realiza en una urna de 40 × 40 × 40 cm (64 litros) de la marca Blau Aquaristic, modelo Acuascaping, un diseño cúbico sin cantos frontales redondeados que permite una visión nítida del interior y facilita la recreación de entornos naturales.

ILUMINACIÓN

Twinstar 300 SV

Una pantalla LED de espectro completo que, aunque pertenece a la gama alta, me sirve para resaltar los colores de los peces en un agua tan rica en taninos. La mantengo a una potencia de brillo del 60 %, mientras la luz se filtra entre las ramas y las plantas flotantes.

FILTRACIÓN

Sicce Micron 300

Un filtro compacto y eficiente, ideal para mantener un flujo suave acorde con los hábitats de turbera, donde la corriente es prácticamente inexistente. En su interior solamente dispone de una esponja.

CALEFACCIÓN

Sicce Scuba Contactless 100 W

Termocalentador preciso y fiable, necesario para mantener la estabilidad térmica mencionada anteriormente con temperaturas constantes por encima de los 25 °C. En este caso lo mantengo a 25 °C, aunque cuando quiero estimular la reproducción aumento la temperatura hasta 27 °C.

SUSTRATO

Arena de sílice

Utilizada como base para reproducir el suelo mineral fino que suele encontrarse bajo la capa orgánica de las turberas, por encima de la roca madre de baja permeabilidad.

Turba rubia

Incorporada para aportar acidez natural, liberar taninos y oscurecer ligeramente el agua, acercándola a las condiciones físicas y químicas del hábitat que se pretende recrear.

En cuanto a la decoración natural, me temo que los que montamos acuarios de biotopo es donde encontramos la mayoría de dolores de cabeza, ya que, en muchos casos, intentamos replicar un hábitat que se encuentra a miles de kilómetros de distancia y normalmente no tenemos la posibilidad de ir in situ a por ramas, piedras y plantas. En este caso, para intentar ser lo más fiel posible al entorno que se quiere lograr, se ha usado un mix de madera en descomposición previamente desecada y ramas finas y gruesas que he recolectado personalmente del suelo en un bosque caducifolio del Pirineo.

La hojarasca que he querido usar ha sido la hoja de Magnolia (Magnolia sp.) por su parecido a las hojas de Gonystylus bancanus y Calophyllum lowii, además de que su lenta descomposición hace que la labor de reposición de hojas y retirada de detritus no sea tan frecuente. A modo de mejora, me hubiera gustado añadir alguna semilla, pero no ha sido posible por el momento.


 Foto general del acuario.

 

 

PARÁMETROS DEL AGUA

pH: entre 6 y 6,4

KH: 2

GH: 5

Amonio: 0 mg/L

Nitrito: 0 mg/L

Nitratos: normalmente 5 mg/L, puntualmente 10 mg/L

Fosfatos: no detectables.

MANTENIMIENTO

Me gustaría decir que soy constante en la rutina de cambios de agua a nivel semanal, pero no es el caso. Acostumbro a realizar un cambio de un 40 % mensual, en el que aprovecho para añadir hojarasca y retirar el exceso de materia orgánica vegetal en descomposición, pero, personalmente, me gusta mantener cierta cantidad sin que esta llegue a afectar a la calidad del agua.

No acostumbro a realizar cambios de agua frecuentes en acuarios con peces que ya no se encuentran en pleno desarrollo, y más aún si el número de peces que habitan en él es bajo. Generalmente analizo semanalmente los parámetros y, si todo va bien, no realizo cambios.

Debo añadir que esta práctica en acuarios donde mantenemos peces en etapa de crecimiento no es recomendable, pues durante esta fase liberan hormonas que inhiben el crecimiento de los individuos con los que conviven. Esto, aunque en estado natural resulte muy beneficioso para ellos —al permitir que algunos ejemplares crezcan más rápido y accedan a una mayor cantidad de alimento—, en un acuario es precisamente lo contrario de lo que buscamos.

Por ese motivo, cuando mantenemos animales en crecimiento no solo recomiendo una alimentación abundante y adecuada para cada especie, sino también realizar cambios de agua semanales o incluso dos veces por semana, con el objetivo de reducir la concentración de estas hormonas inhibidoras del crecimiento y conseguir así un desarrollo mucho más homogéneo del mayor número posible de ejemplares.

EXPERIENCIA PERSONAL

En este caso, la primera especie que introduje fue Betta coccina, un grupo formado por dos machos y tres hembras, todos ellos criados en cautividad (F1), que con apenas unos meses ya alcanzaban aproximadamente 3,5 cm las hembras y 4 cm los machos.

Los primeros habitantes no tardaron en adaptarse al acuario. Muy pronto comenzaron a explorar cada rincón del montaje en busca de alimento, mostrando únicamente pequeñas disputas jerárquicas entre los machos que, en muy pocas ocasiones, llegaban a mayores.

Cuatro meses después surgió la oportunidad de adquirir una pareja salvaje de Betta simorum, ya completamente adaptada a la vida en acuario.

La persona que me los cedió, con una amplia experiencia en la especie, conocía perfectamente mi intención de mantener ambas especies compartiendo el mismo acuario. Sinceramente, los dos teníamos muchas dudas sobre si el proyecto funcionaría.

Pero, además de compartir la afición, también compartimos una cierta dosis de locura.

Así que, bajo unas condiciones cuidadosamente controladas, decidí reunir ambas especies.

Hoy, después de casi cuatro meses de convivencia, puedo decir que la experiencia ha sido todo un éxito.

Ambas especies continúan compartiendo el mismo espacio con total armonía, sin mostrar signos de agresividad ni comportamientos depredadores entre ellas.

Durante este tiempo he podido observar cómo tanto Betta simorum como Betta coccina construyen sus respectivos nidos para realizar las puestas, aunque, tal y como comentaba al principio del artículo, nunca me he propuesto sacar adelante esas reproducciones.

Y, aun así, no ha sido la primera vez que, sin intervenir en absoluto, un buen día aparece un pequeño alevín nadando libremente por el acuario.

Porque, al final, como decía John Hammond en The Lost World:

"Estas criaturas necesitan de nuestra ausencia, no ayuda para sobrevivir; y si logramos simplemente apartarnos y confiar en la naturaleza... la vida se abrirá camino."

Albert Querol.

 

Bibliografía

FishBase. (2025). Betta simorum Tan & Ng, 1996. En FishBase. https://www.fishbase.se/summary/Betta-simorum.html

Seriously Fish. Betta simorum. https://www.seriouslyfish.com/species/betta-simorum/

Supiandi, S., & Furukawa, H. (1986). A study of floral composition of peat soil in the lower Batang Hari River Basin of Jambi, Sumatra. Southeast Asian Studies, 24(2), 113–132.

Tan, H. H., & Ng, P. K. L. (1996). Redescription of Betta bellica Sauvage, 1884 (Teleostei: Belontiidae), with description of a new allied species from Sumatra. Raffles Bulletin of Zoology, 44(1), 143–155.

Tan, H. H., & Kottelat, M. (2009). The fishes of the Batang Hari drainage, Sumatra, with description of six new species. Ichthyological Exploration of Freshwaters, 20(1), 13–69. 

Wongso, S., Asih, N. P. S., Bastmeijer, J. D., Jensen, K. R., Reichert, W., Ørgaard, M. & Jacobsen, N. (2019). Four new Cryptocoryne (Araceae) from Sumatera, Indonesia: a new variety and three interspecific natural hybrids. Taiwania, 64(3), 326–338.

 

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